Retro Análisis: Assassin’s Creed 2

Retro Análisis: Assassin’s Creed 2

En SKGCL miramos hacia el pasado para determinar qué hizo a Assassin’s Creed 2 el gran juego por el que se le ha recordado durante años, siendo considerado por muchos como el impulsor de una franquicia que ha recibido juegos casi de forma anual e incluso una película.

Actualmente es el título mejor evaluado de la franquicia, destacando por la abismal mejora con respecto a su antecesor.

Esta sección del análisis contiene múltiples spoilers. Te recomendamos pasar a la siguiente si no quieres enterarte de la trama.

 

La historia sigue los eventos del primer Assassin’s Creed, en donde Desmond Miles es rescatado de las instalaciones de Abstergo.

Posteriormente es llevado a un Animus perteneciente a un grupo de asesinos modernos, que actúan como resistencia a los Templarios. Estos le solicitan a Miles entrar a la memoria de un nuevo antepasado, Ezio Auditore de Florencia.

Es a partir de aquí en donde comienza una historia de venganza que resulta mucho más entretenida que la Altair Ibn-La’Ahad, protagonista del pasado Assassin’s Creed.

Pero al igual que el primero, tampoco podemos sentir demasiadas sensaciones hacia los antagonistas. Estos se van tan rápido como llegan, solo para que aparezca el siguiente villano en la lista.

La única excepción a la regla es Rodrigo Borgia, del cual seguimos sus pasos durante toda la historia. En un desenlace que resulta clave para entender toda la trama de la saga.

El grupo de compañeros de Ezio si resulta ser más memorable. Personajes como el tío Mario Auditore y Leonardo Da Vinci generan un cariño instantáneo.

Aparte del relato principal también nos enteramos de la historia del sujeto 16. Esta víctima de los experimentos de Abstergo fue dejando símbolos con su sangre a lo largo y ancho de las ciudades que visita Ezio. Es ahí donde el protagonista debe resolver acertijos para develar «La verdad», la cual explica el origen del Fruto del Edén, a través de Adán y Eva.

Resolver las pruebas de «La verdad» resultó ser más atractivo que la trama principal del juego. Los relatos conspirativos crean escenarios alternativos de hechos que han ocurrido a lo largo de nuestra historia, como la Segunda Guerra Mundial.

Partamos hablando del parkour, uno de los elementos más icónicos de toda la franquicia. Tal como su antecesor, AC 2 sigue una robusta fórmula de parkour. El gran diseño de las ciudades otorga toda facilidad para recorrerlas por los tejados.

El combate también está muy logrado. La fórmula pudo haber sido superada por juegos como la saga Arkham o Dark Souls, pero sigue resultando atractivo el esperar para contraatacar, sumado al variado set de animaciones de ejecución y a la cantidad de armas y gadgets del protagonista.

Si de animaciones hablamos, hemos quedado gratamente sorprendido por la calidad de estas. Los movimientos de Ezio al caer o ser golpeado, las ejecuciones silenciosas e incluso la reacción de la gente al ver un cadáver caer desde los tejados le confieren al juego una sensación de realismo que a finales del 2009 de seguro sorprendieron.

Los controles colaboran de gran manera a la fluidez del movimiento. En joystick, y sobre todo en teclado, resulta bastante fácil el moverse y combatir.

Lo que si resulta engorroso es la propia iconografía que ocupa el juego para definir sus controles. Cada botón está representado con símbolos como «Piernas», «Mano armada» o «Cabeza» y no como «X», «A» o «Click derecho», como el 99% de los juegos normales.

Un gran salto de calidad en comparación con el primer Assassin’s Creed son las estructuras de sus misiones. El pobre Altair debía cumplir un set de objetivos repetitivos que terminaron por deteriorar la calidad del juego.

Previo a cada asesinato, Ezio pasará por objetivos variados. Volar por los aires, recorrer mazmorras e incluso ser parte de persecuciones a caballo mantienen fresca la experiencia de juego.

Sin salvarse, claro está, de desgraciados tópicos de los videojuegos como son las misiones de escolta. También resulta tedioso el tener que recorrer cada extremo de las ciudades repetidas veces solo para liberar prisioneros, en claras misiones de relleno.

Nuestra parte favorita del juego consistió en las tumbas de los antiguos asesinos. Estas ofrecían un entretenido desafío de parkour en vistosos escenarios, donde el objetivo final era conseguir sellos que servirán para desbloquear la armadura de Altair. Otros coleccionables como plumas, cofres del tesoro y estatuas te mantendrán ocupado un buen rato.

La duración estimada es de 20 horas, sumando un par más si quieres recolectar todos los coleccionables mencionados anteriormente.

En una generación de consolas en las que dominó el color café, Assassin’s Creed 2 no es la excepción. Pero no todos son colores marrones. Las tonalidades blancas, clásicas de la saga, se ven reflejadas en la arquitectura de las ciudades, con un sólido modelado de sus edificios y personajes principales.

Un gran punto en contra es la distancia de dibujado, sobre todo en personajes secundarios. El modelado de estos al verlos desde lejos alcanza una calidad comparable a PlayStation 1 y Nintendo 64. Es necesario acercarse mucho a estos para que sus modelos se rendericen de correcta forma. Aún así dejan bastante que desear.

Jugando con una AMD R9 Nano y un Intel I7 4790 experimenté pequeñas caídas en el framerate. Sin contar ese detalle la optimización es impecable, al alcance de cualquier PC moderno.

El audio en general es aceptable, sin destacar en ningún ámbito. La banda sonora tiende a ser repetitiva y ninguna canción quedará impresa en tu memoria por mucho tiempo. El juego cuenta con un buen doblaje al castellano, sin una alternativa en latino.