Una nueva polémica ha estallado entre los fans de Kanojo Okarishimasu tras la publicación del último capítulo (Capítulo 404) en inglés a través de la plataforma K-MANGA, operada por Kodansha. ¿La razón? Cajas negras censurando a un personaje en bikini, lo que generó una ola de críticas en redes sociales.
Usuarios de Twitter compartieron capturas del capítulo donde se puede ver al personaje Ruka Sarashina cubierto con cuadros negros en escenas donde simplemente aparece en traje de baño. Para sorpresa (o no) de muchos, la versión original japonesa no presenta ningún tipo de censura y el atuendo no es considerado particularmente revelador.
Reacción de los fans
Los lectores no tardaron en reaccionar con frustración, calificando la censura como “exagerada”, “innecesaria” e incluso como una “falta de respeto al arte original”. Muchos acusan a las filiales occidentales de imponer estándares puritanos al contenido japonés, incluso cuando este no infringe ninguna norma explícita.
Esta situación ha reavivado el debate sobre cómo el contenido manga se adapta (o se mutila, según algunos) al mercado internacional, especialmente en servicios oficiales.


¿Por qué importa esto?
La censura en publicaciones digitales puede afectar la experiencia del lector, generar desconfianza hacia las plataformas oficiales y alentar a los usuarios a buscar versiones no oficiales sin alteraciones. Además, plantea una vez más la brecha cultural entre Japón y Occidente en cuanto a lo que se considera apropiado en el entretenimiento visual.

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