El informe financiero de Sony para el año fiscal 2025/2026 revela un deterioro contable de 120.100 millones de yenes (aproximadamente 765 millones de dólares) vinculado directamente a Bungie, afectado por la caída de ingresos de Destiny 2 y la fría recepción de Marathon, el shooter de extracción lanzado a principios de año.
¿Qué le pasó a Bungie?
El desglose de las pérdidas indica que el deterioro se intensificó en el último trimestre de 2025, coincidiendo con el debut comercial de Marathon. A pesar de contar con un presupuesto de desarrollo superior a 200 millones de dólares, el título ha tenido problemas para mantener una base de jugadores estable y generar ingresos recurrentes suficientes para justificar la inversión inicial.
Las cifras de ingresos de Destiny 2 también mostraron una tendencia a la baja, lo que sumó presión sobre las cuentas de Bungie dentro del grupo. El conjunto de estos factores llevó a que Sony registrara el cargo por deterioro que explica la magnitud del impacto financiero.
Reacción de Sony y perspectiva corporativa
A pesar del lastre que supone Bungie, Sony reportó un incremento del 12% en sus ingresos operativos globales, impulsado por el sólido desempeño de sus servicios de red, incluido PlayStation Plus, y un efecto positivo de los tipos de cambio. La empresa se mostró optimista y proyectó un crecimiento aproximado del 30% en sus beneficios para el próximo año fiscal, apoyado en la ausencia estimada de nuevos cargos por deterioro y en la optimización de su estructura de costes tras la reestructuración de sus estudios internos.
Desde el propio equipo de Bungie se señaló que están “comprometidos a largo plazo” con el proyecto y que mantienen la moral interna pese a las cifras, aunque las fuentes financieras advierten que la paciencia de Sony podría estar reduciéndose si no hay señales claras de recuperación.
Escenarios y próximos pasos
Analistas y fuentes del sector apuntan a varios posibles caminos para Bungie dentro del ecosistema de PlayStation y del propio mercado global:
- Continuar con soporte y actualizaciones de Marathon para intentar retener y recuperar jugadores.
- Reasignación de recursos dentro de Bungie para reducir costes y priorizar proyectos con mayor retorno.
- Venta parcial o total del estudio a otra compañía si Sony decide desinvertir.
- Reestructuración interna que incluya cambios en liderazgo o en la estrategia de producto.
El desenlace dependerá de la evolución de la comunidad de jugadores, las métricas de retención y gasto dentro del juego, y de las decisiones estratégicas que adopte Sony en los próximos trimestres.
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