Un entusiasta del hardware ha logrado ensamblar un módulo DDR5 casero funcional para equipos de sobremesa, partiendo de chips de memoria extraídos de módulos para portátiles. El proyecto, documentado por el propio creador y recogido por medios especializados, se reconoce por el sistema y ofrece un funcionamiento estable, aunque exige conocimientos técnicos avanzados y herramientas específicas.
Cómo se fabricó el módulo
El responsable del proyecto, conocido en la comunidad como VIK-on, partió de módulos SO-DIMM —chips de memoria orientados a portátiles— que desoldó cuidadosamente para reutilizar las memorias en una placa diseñada para módulos DDR5 de sobremesa. El proceso incluyó la retirada de los chips originales y su montaje sobre una PCB vacía compatible con DDR5.
Además del trabajo mecánico, fue necesario realizar una adaptación a bajo nivel del perfil de memoria (SPD/firmware) para que la BIOS del equipo reconociera correctamente el nuevo módulo. Este ajuste técnico requiere experiencia en perfiles de memoria, programación de EEPROM y uso de herramientas de soldadura y diagnóstico; un error en cualquiera de estas etapas puede dejar los chips o la placa inutilizables.


Ahorro estimado y rendimiento
Según los cálculos compartidos por el propio modder, el coste total del proyecto fue de alrededor de 17.000 rublos, lo que equivale a aproximadamente 218 € (Unos 254 dólares). Ese precio supone un ahorro estimado de entre 600 y 800 € frente a lo que cuesta un módulo equivalente de alta capacidad en el mercado actual.
El módulo casero alcanzó una capacidad de 32 GB y, aunque VIK-on no ha publicado pruebas de rendimiento formales, indica que la unidad está siendo estable hasta ahora. En el proceso también probó usar sticks de menor capacidad (8 GB) y trabajó con módulos de 16 GB por precaución en algunas iteraciones.


Limitaciones, riesgos y contexto del mercado
El proyecto pone de manifiesto las dificultades que plantean los elevados precios y la disponibilidad de memoria DDR5. Sin embargo, los creadores y la comunidad insisten en que esta no es una solución para el usuario medio: se requiere equipo especializado (estación de aire caliente, soldador de precisión, programador de EEPROM) y conocimientos técnicos avanzados.
Además de anular garantías y exponer los componentes a daños irreversibles, la modificación del firmware y la reasignación de chips pueden provocar problemas de compatibilidad a largo plazo. Los fabricantes y vendedores de componentes normalmente no cubren dispositivos ensamblados de forma casera, por lo que cualquier fallo quedaría fuera de soporte comercial.
La historia, difundida por sitios como VideoCardz, sirve como ejemplo de las soluciones extremas que algunos entusiastas exploran ante la escasez y el encarecimiento de componentes, pero también como advertencia sobre las barreras técnicas y los riesgos implicados en fabricar un módulo DDR5 casero.
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