El 10 de diciembre se celebró la tercera audiencia en el Tribunal de Distrito de Osaka contra Saki Sato, una ex cosplayer de 23 años, acusada de infligir lesiones graves a su novio con quien convivía. El testimonio del hombre identificado únicamente como “A” describió hechos que dejaron atónitos a los presentes y llevaron a los fiscales a cuestionar la naturaleza de la conducta relatada.
Detalles del juicio y declaraciones del afectado
Durante la audiencia, la fiscalía presentó la acusación formal por tres cargos de lesiones que, según su relato, ocurrieron en el transcurso de la relación. El acusado-proveedor de pruebas, referido como “A”, relató una dinámica de control en la que le fueron retirados el teléfono y el dinero, dejándolo aislado y dependiente, según compartió Yahoo Japón.
Según la versión del testigo, el primer episodio importante tuvo lugar en septiembre de Reiwa 6 (2024), cuando declaró que fue obligado a permanecer desnudo en una bañera mientras Sato cerraba lentamente unas tijeras pequeñas alrededor de su pezón izquierdo. Relató haber soportado un dolor intenso, haber sido obligado a guardar silencio para evitar llamar la atención policial y a introducirse una toalla en la boca antes de que el pezón fuera separado.
El testigo añadió que Sato documentó la lesión con fotografías y que, en lugar de buscar atención médica, solo aplicó un vendaje. Afirmó además que el pezón amputado fue alimentado a su perro.

Amputación con hacha y acusaciones de canibalismo
En el mes siguiente, la fiscalía sostiene que la violencia se intensificó. Tras descubrir una llamada que el hombre realizó a un establecimiento de entretenimiento para adultos durante una breve separación, Sato le habría exigido que se cortara el dedo anular izquierdo para “nunca volver a usar un anillo de casamiento por otra mujer”.
Cuando la víctima intentó lesionarse superficialmente, la acusada, según el testimonio, compró un hacha por internet y dijo que ella misma lo haría si él no podía. El testigo declaró que ingirió grandes cantidades de somníferos para intentar mitigar el dolor o perder la conciencia, y que despertó con Sato sosteniendo el hacha.
En la cocina, su dedo fue inmovilizado sobre una tabla y el arma fue usada para seccionar parcialmente el dedo. Describió el dolor como el peor que había sentido y dijo que Sato mostró entusiasmo mientras completaba la amputación. Posteriormente, el testigo aseguró que Sato cocinó parte del dedo en una sartén y se lo comió.
Frente a la incredulidad de la fiscalía, que preguntó: «¿De qué mundo proviene esta historia?», el testigo respondió: «La yakuza». Además, aseguró que la porción restante del dedo fue conservada en un frasco con sustancias químicas y guardada en un congelador. Las solicitudes de atención hospitalaria habrían sido rechazadas por Sato, quien cuestionó por qué intentarían «reconectar» el dedo después de haber «trabajado tanto para cortarlo».
Defensa, credibilidad y próximos pasos del proceso
La defensa ha tratado de poner en duda la fiabilidad del testigo, preguntando por qué no denunció los hechos antes y señalando búsquedas que habría realizado en internet. No obstante, observadores del juicio señalaron cómo la aparente calma de la víctima al declarar reflejaba, para algunos, el grado de impacto psicológico que sufrió.
La acusada ha negado las imputaciones en el tribunal. El caso continúa y las autoridades programaron nuevas audiencias para examinar otros episodios señalados por la fiscalía y el momento en que la policía intervino finalmente.
Los cargos y la naturaleza de las lesiones descritas han atraído atención mediática internacional, y el tribunal seguirá recibiendo pruebas y testimonios en próximas sesiones antes de que se determine un veredicto.
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